jueves, 7 de julio de 2011

miércoles, 20 de abril de 2011

De la gente que se pierde y se cree cosas.



Escuchando el sonsonete de cierta persona y a la que le gusta hablar sin parar, me quedo maravillada con la cantidad de boberías que la gente tiene en sus cabecitas huecas y superficiales.



Para el final, nos reserva el tema de la comida, que si los vegetales y las frutas, lo que se puede mezclar y lo que no, hasta que llega al punto: "Bueno, de todas formas nosotros en casa no comemos mucho porque somos dos creadores (ya saben, palabra mágica que lo transporta al reino de los elegidos) y no podemos perder tiempo en cocinar.



Creador? Qué piensa esta persona cuando se dice creador? El resto de los pobres mortales somos tan obtusos y como no tenemos ese don mejor perdemos el tiempo con el caldero y el cucharón? O es que cocinar es una tarea inferior no apta para "creadores"? Pero, al mismo tiempo, si no cocinan, no comen. A lo mejor el hambre los inspira.



Pienso que todos tenemos la capacidad de crear, cada cual en su mundo y en lo que le interesa. Pero su comentario no me hubiera molestado sino le hubiera notado un tonito de superioridad, de gente creída.



Ahora mientras escribo esto me sonrio porque me viene a la mente Mariana, que si hubiera estado cerca, armada con un cucharón le hubiera dado un buen golpe en la cabeza.

Corta aquí: peleadas. Corta aquí: AMIGAS



En esto del Facebook he encontrado tres amigas, amiguitas de la infancia, buenas amigas de mis tiempos de la escuela primaria. Nos perdimos la pista por una razón u otra, las vida nos llevó por caminos diferentes y el viento nos dejó regadas por el mundo, quién lo iba a decir? Pero ellas siempre han estado ahí, en mis recuerdos junto con la maestra Emérita, la pañoleta y la boina, las clases de Educación Musical con los "profesores invisibles", la merienda de refresco y masarreal, el receso y el juego de las cintas.






Juntas aprendimos a leer, escribir y sacar cuentas. Fuimos a Tarará, cantamos eso de : "es el tren pionero que va por todo el mundo buscando pasajeros", nos reunimos en casas de estudio, preparamos obras de teatro. Nos peleamos y amigamos cientos de veces.






Hemos crecido (como Fantito) pero no creció nuestro nombre. Seguimos siendo Olguita, Nury, Raymi y Mery aunque peinemos canas y en nuestra memoria suene cada vez más lejanos aquel juego infantil a cuatro manos: seis, seis, seis, treinta y seis , piña, aguacate y mamey.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Dos años


Amelia cumple dos años. Todavía me parece cercano el día en que nos sorprendieron con la noticia de que estaba embarazada. Aquel día y todos los demás fueron una fiesta. Mi familia, mis amigos. Disfruté mi embarazo. Me sentía linda.


Nació un diez de marzo, como estaba previsto, y una amiga que sabía que no me gustaba la fecha por aciaga, me trajo hasta la sala de preparto una lista de cosas buenas que habían pasado en la historia.


Ya van pasando dos añitos, llenos de su risa y de su llanto. Dos añitos en los que nos hemos movido al compás de sus necesidades, creando nuevos horarios y nuevas maneras de vivir la vida. Al principio, miraba su ropita lavada, puesta al sol y me parecía increíble.


Solo deseo que tenga la más feliz de las infancias y que su vida esté llena de cosas buenas y personas que la quieran. Sé que no siempre será posible porque la vida también tiene sus malos momentos y que no podré evitar su llanto por más que lo intente. Ella poquito a poco lo irá logrando y yo, estaré a su lado.


viernes, 4 de marzo de 2011

Caramelito de menta, caramelito de limón.


Hace días comenzó la campaña de vacunación antipolio. Creo que solo tenemos buenos recuerdos de aquel caramelito a los diez años, es dulce y se espera con entusiasmo.


Ayer nos avisaron del consultoria médico que hoy debíamos llevar a Amelia para la reactivación. El año pasado fue su primera dosis y comelona como era, se tomó sus goticas y miró con ansiedad a la enfermera a ver si le daba más.


Pero este año, Amelia que ha sacado el carácter de su padre, no está para goticas y mucho menos si vienen de manos de una señora con una bata blanca que ella no conoce. Su papá preguntó si no podía dárselas el y así se evitaba todo el perreteo de la niña pero la enfermera, intransigente o quizás celosa cumplidora de su trabajo, le dijo que no, que las goticas se las debía dar un especialista. Y sin mucho miramiento, le agarró la boquita a la peque y se las echó. Amelia debe haber lloriqueado un poco pero nada del otro mundo.


Fin de la historia, el padre anda blasfemando contra las enfermeras.

martes, 1 de marzo de 2011

Marzo


Comienza el mes de marzo, tercero del año, se acerca el segundo cumpleaños de Amelia. Esta entrada no es por nada en especial, solo pensaba.

viernes, 4 de febrero de 2011

Me desespero, amor, me desespero.


Mi hija le tiene hecha la guerra a la comida, no quiere comer casi nada, en ninguna de las mil y una variaciones en que se la presento. Le hice croquetas, se las puse en un plato sin nada más y le dije que era pan, a ver si la engatusaba, y ella me miró con una expresión de "no me quieras engañar que no soy boba" que me dejó derrotada. No quiere carne, pollo, pescado, frijoles, arroz, espaguettis, vegetales, viandas. Ocasionalmente arroz blanco y tortilla. Eso sí, toma leche como una condenada.

Mi mamá me dice que no me preocupe, que yo era peor y nunca tuve anemia, que mira lo bien que yo estaba, que la leche es la maravilla de los dioses y así me va dando razones. Yo trato de no hacer una crisis con esto porque al menos ella toma leche, yogurt, come frutas. Y me consuelo viendo que es una niña sanita y fuerte, con una energía como si se tragara todas las espinacas de Popeye juntas.

Pero añoro lo tiempos en que Amelia se comía toda la comida sin chistar. Aquellos días en que cuando ella veía la batidora para hacerle el puré empezaba a gritar de desespero porque sabía que venía "la papa" o cuando agarraba el pollo con las manos y se lo metía todo en la boca al punto que apenas podía masticar. Y yo llena de orgullo pregonada lo bien que comía, hasta vegetales!!!!


Me dicen que el apetito lo recupera, que son etapas, que se llama anorexia fisiológica pero a pesar de todas esas buenas razones, me desespero, amor me desespero!